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DIÁLOGOS POSTMODERNOS

Exorcismo del Edén

Exorcismo del Edén

NOSTALGIA POSTMODERNA.

 

Quizá fue la necesidad de expresar mi sentir o mi ideal lo que me llevó a formar parte de Diálogos. Confieso que al principio, el temor de encontrarme con esa clase de tipos que se la viven en las bibliotecas o de los que se las pasan en los cafés leyendo libros profundos para ser sabios y doctos; fue tal vez ese el motivo más poderoso para posponer una y otra vez mi primer encuentro con aquellos tipos; y es que ¿Quién no pensaría lo mismo si al primer contacto electrónico lo citan a uno en una biblioteca infantil? No sé si Mauricio era el encargado de reclutar gente, pero terminé por asistir a una de sus reuniones, quizá por su insistencia o por mera curiosidad. Así de inseguro fue el inicio de mi participación en Diálogos Postmodernos.

 

La bienvenida fue lo bastante cálida como para no salir huyendo después de ese primer encuentro, yo hasta ese momento no lo sabía, pero el hecho de conocer a esas 5 personas iban a traer a mi vida una serie de cambios literarios, conceptúales, idealistas y porque no decirlo, emocionales también. Tengo muy poco que decir de Manuel Tuz y Eduardo Kau, pues a mi llegada al grupo fueron solo un par de ocasiones que pudimos compartir nuestras ideas. No fueron los primeros en emigrar, pues de todos los colaboradores que aparecían en el Directorio del Número 2 de la Revista (Clara Valderrama, Ismael Balán, Juan Gamboa y el mismo Fernando Manzanilla), solo ellos (Eduardo, Mauricio, Héctor, Manuel y Kau) estaban ahí siempre que se les necesitaba y siempre que fue necesario. Al final de esta etapa de acoplamiento sucedió lo que después confirmé con otros integrantes (incluyéndome a mí) abandonamos el barco cuando apenas comenzaba a navegar por este fascinante mundo de letras.

 

Así es que para la publicación del número 3 de la revista físicamente quedamos solamente: Eduardo, Mauricio, Héctor, Yo y Gabby; que a pesar de no verla tan seguido en las juntas, Eduardo siempre tenía para ella alguna actividad dentro del grupo; Gabby fue algo así como el pilar de la cordura que sostenía todas nuestras locuras. Y digo locuras porque eso parecían ser nuestros sueños y es que quizás muchos no lo saben pero publicar una Revista Cultural (sobre todo aquí en la tierra de nunca jamás pasa nada) es una labor que se debate entre la fantasía y la irrealidad. La verdad que para esos primeros números fue muy necesaria la terquedad de Héctor, la seriedad de Mauricio, las buenas relaciones del Poeta, la entereza de Gabby y sobre todo el apoyo de los articulistas que siempre creyeron y confiaron en este movimiento, gracias a ellos, más que a la propia dirección fue lo que mantuvo a Diálogos Postmodernos vigente varios años como un (o único) espacio juvenil de expresión artística y literaria.

 

Al final, aún con el crecimiento de grupo a movimiento cultural, nuestro peor enemigo: el Tiempo, ganó la batalla. La integración de excelentes amigos y literatos, fotógrafos, dibujantes, etc; como Juan Manuel, Pedro Ramírez, Will, Juan Pablo, Fernando y Antonio Cab, Dan Moreno, Mizraím Romero, el regreso (físico) de Fernando Manzanilla, las mismísimas Potrancas (Gabby, Karen, Ceci y Dinorah) vinieron a darle nuevos brío y mayor empuje al movimiento. Pero tristemente nos pegó la realidad y muchos nos fuimos del modo en que llegamos…pero no podemos ni deben juzgarnos por esos abandonos, lo que pasa es que la vida llega a un momento en que se tiene que decidir si sigues tu sueño y tu ideal…o te entregas a la realidad; estoy seguro que los que nos fuimos egoísta o acertadamente quizá fue porque optamos por la segunda opción.

 

Algunos nos resistimos un poco de dejar en el olvido algo que con mucho esfuerzo habíamos logrado construir en Diálogos y es así como desde el exilio, Mauricio, Pedro, Dinorah, Dan y un servidor seguimos colaborando de una u otra forma con el Grupo. Yo no sé los demás, pero la vida fuera del grupo a mí me fue envolviendo poco a poco hasta que la última llama Posmoderna se apagó.

 

Sé que tal vez no fui una pieza clave, ni el más participativo del grupo, ni mucho menos el mejor articulista, pero lo que ahí en las revistas plasmaron mis letras, no fue otra cosa más que mis ideas y sentimientos, letras que nacieron de la razón y del corazón. Es por todo lo vivido, lo disfrutado y lo luchado en Diálogos y por Diálogos que hoy me atrevo a confirmar sin temor a equivocarme, que el haber emprendido este viaje Posmoderno me dejó muy en claro dos cosas: a luchar por no callar lo que queremos dar a conocer y la más importante es que aquí dentro encontré no solo compañeros de letras, sino excelentes  amigos…la verdad que personas de la talla de ustedes no creo poder encontrar nuevamente.

 

 

Edén Romero.

Algún lugar del mundo…jeje.

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4 comentarios

Fernando -

Por supuesto camarada, más vivos que nunca. Y con sangre nueva como podrás darte cuenta. Además eres parte activa de esta nueva alineación. Así que ya sabes esperamos pronto tu colaboración.

Saludos.

Edén Romero -

Entonces...seguimos vivos? que alguien me ponga al día... Gracias y saludos para los compas...y un beso para cada una de las potrancas..je.

Fernando -

Saludos igual Dan (firoba), qué chido igual tener noticias de usted y los compas de siempre. Van de vuelta los saludos. Y nos leemos por aquí.

Dan Moreno -

Saludos a la bandera pesada postmoderna, postmodernice y postmodernaca. A toda la bola de casados y capados, arrejuntados y los que viven en comuna. A los amigos se les estimima y más con los que te identificaste con ellos.

Pazamorempatíasaludanarkya
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