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DIÁLOGOS POSTMODERNOS

La entrega de última hora

La entrega de última hora

La entrega de última hora es ese impulso que nos hace correr cuando vemos partir el tren que lleva -en muchas ocasiones- expectativas y necesidades que hemos dejado pasar ante nuestras exigencias o inseguridades. Recordamos entonces el tiempo que dejamos correr pensando que tenemos días para el momento citado, y así, nos ocupamos de otro tipo de actividades, fantasías o recuerdos que sin querer alimentan el producto final; sin embargo, sufrimos de tensión nerviosa al encallar sobre nuestra playa intelectual cientos de ideas que se funden en un sinsentido y que debemos separar para ser entendidos por el otro.

 

¿Será acaso que dejamos cosas al final debido a que lo vemos como una obligación ante una autoridad? Tal vez, pero hay varias respuestas a eso. Cuando íbamos a la primaria, muchos de nosotros peleábamos continuamente contra el sueño, las sábanas, los gritos de mamá, y las ideas del baño y de asistir a la escuela; ¿Cuántas veces llegamos tarde? Varias, porque además habían hermanos y padre que ponían la casa de cabeza en esas primeras horas del día. Aún así, acabamos la escuela sin saber cómo. Ya en la secundaria, las tareas eran particularidad absoluta de nosotros, pero optábamos por terminarlas a punto de iniciar la clase; muchas veces ni siquiera las hacíamos, no entrábamos al salón o nos pasábamos por locos cuando las circunstancias o el maestro se prestaban a eso, y ahí puede entrar esa famosa frase de: "como buenos mexicanos" éramos bastante irresponsables y sólo nos ocupábamos de las cosas que nos hacían vivir una nueva vida, esa, la adolescencia.

 

En esos años en que usábamos uniforme, ¿acaso alguno de nosotros se acuerda las veces en que le pedimos a nuestra mamá que nos planchara la camisa o pantalón 15 minutos antes de la hora de entrada? El olvido o el desinterés también sería una respuesta a la pregunta de por qué dejar las cosas al último momento. O eso que se reflejó en un capítulo de los Simpsons en donde Bart le dice a Marge que tiene que entregar un aparato digestivo para el día siguiente, cuando era hora de irse a la cama. ¿Qué tanto influyen nuestros padres en eso? El eterno debate cuando los padres tienen una respuesta emocional diferente ante un mismo evento; en ocasiones dicen que sí con una afabilidad que nos hace sentirnos muy queridos, pero al día siguiente nos hacen sentir culpables de haber nacido, ante una petición similar. En ocasiones, los niños no dicen nada hasta cuando es inevitable un evento venidero. Las reglas y la educación racional no deben ser acompañadas de afectos.

 

Como todo en nuestra vida, el amor es infaltable, ¿alguna vez hemos dejado pasar mucho tiempo antes de por fin decidirnos a hablarle a esa persona especial? Podemos pensar con quién fue, qué circunstancia, por qué no lo hicimos antes, pensar en ese miedo o angustia particular, pero el punto es que llega ser tan insoportable ese sentimiento abrumador que terminamos rompiendo con toda atadura y nos plantamos frente a ella. El resultado es que en el amor y en la guerra hay ganadores y perdedores; y a veces hasta nos preguntamos "¿por qué me tardé tanto si también sentía lo mismo?" o nos reprochamos "soy un tonto", etc.

 

En el trabajo se da bastante la situación de acabar algo en último momento, usando además horas extras, pero aquí podría variar la circunstancia por el hecho de que puede haber una gran carga de trabajo, así como la falta de elementos necesarios o también por estupidez. En este caso, todo correrá "bien" mientras organicemos el tiempo. También hay que lidiar con los compañeros que, más que un apoyo, a veces se convierten en un verdadero estorbo transformando todo en una carrera a campo traviesa. Lamentablemente, igual llegamos a cometer errores en los cuales sólo podemos decir "lo siento, se me salió sin querer". Me acuerdo cuando, al término de una semana de trabajo, tenía que capturar toda la información recopilada, y en vez de darle "guardar", oprimí "eliminar"; para entonces trabajábamos con un programa un tanto peculiar en donde no podía cometer esa clase de errores; el resultado: trabajar el sábado hasta las 6 de la tarde.

 

Por último, agotar el tiempo por nuestra obstinación. Eso me parece algo mucho más digno de resaltar; las cosas de las cuales nos sentimos orgullosos se cocinan lento para darles exactitud, afinar los bordes que aún parecen no darle la figura deseada. No queda más que exaltar aquellos momentos en que nos empeñamos en nuestra creación, siendo ese proceso como un acto de amor en donde la excitación sirve de todo. Sin pasión no hay tal hijo; su madre: la virtud tan especial de la que cada cual está dotado; la educación será entonces la evolución como seres creadores, más maduros, más versátiles, más expertos, y así, nuestro producto, será un buen ciudadano, con utilidad.

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2 comentarios

Fernando Cab Pérez -

Creo que este texto viene como un espejo de nosotros mismos cuando hemos estado envueltos en una serie de situaciones semejantes.

Fernando -

Me pregunto: ¿Te habrás inspirado en quién para hacer el artículo? jaja creo el saco me viene muy bien.
Para los que siempre dejamos todo para el final aquí el link de un capítulo de Bob esponja que me vino a la mente al leer tu texto, se llama el aplazador:

http://my.opera.com/Bob%20Esponja%20Pantalones%20Cuadrados/blog/2007/03/21/el-aplazador
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