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DIÁLOGOS POSTMODERNOS

JUGUEMOS A ENGAÑAR II: EL FACTOR SORPRESA

JUGUEMOS A ENGAÑAR II: EL FACTOR SORPRESA

Ahora que el nombre de Jorge Luis González Curi se asoma con demasiada estridencia en el escenario político campechano, la posibilidad de que sea éste quien reciba las guirnaldas del triunfo en la cercana Convención de Delegados, donde se elegirá candidato priísta a la gubernatura, estremece a más de uno. En las encuestas, otro personaje público navega tranquilamente hacia una victoria segura, pero una decisión contraria a los intereses populares se impondría contra toda lógica.

En este orden de las cosas, temores crecientes sobre la existencia de una línea oficial se antojan menos remotos y, por consiguiente, el método selectivo de la Convención de Delegados suprime la democracia de las mayorías para privilegiar la de unos pocos intereses.

Las actuales circunstancias obligan a desempolvar los archivos para ayudar a la memoria colectiva volver al recuerdo del pasado. En tres dinámicas sucesorias de tiempo atrás (1985, 1991, 1997) fue común el factor sorpresa en el núcleo revolucionario. De esta forma, las decisiones verticales ahogaron las aspiraciones de unos precandidatos para impulsar las de otros. A menudo los deseos de quienes tenían los méritos suficientes ante la mirada de la población sucumbían frente al dedo flamígero del poder central.

En esta coyuntura, de nueva cuenta somos testigos de un probable retroceso en el cual el aspirante arriba en las preferencias cruzará peligrosamente su camino con el del supuesto aspirante oficial. En tres marcos distintos, la lucha  sucesoria se caracterizó por este factor sorpresa, que terminó elevando a funcionarios públicos comunes hacia una nueva y poderosa investidura: gobernador de Campeche. Ésta se enmarcan en tres épocas diferentes:

a) La imposición cetemista (1985). Hace más de dos décadas, cuando la familia revolucionaria vivía plácidamente sin sobresaltos en su propia casa, la oposición carecía de bases sociales amplias y la sociedad era testigo de las imposiciones de la clase oficialista, la Confederación de Trabajadores Mexicanos (CTM) reclamó su cuota de poder al Gobierno de la República; tras una hermética negociación que involucró a las autoridades federales y estatales, finalmente salió el humo blanco que indicaba la elección de Abelardo Carrillo Zavala.

En el extremo de enfrente se ubicaba otro legislador federal: el senador Renato Sales Gasque. La estrella de este resplandecía más que la del resto de los precandidatos en virtud de estar estrechamente ligado con el entonces Presidente de México, Miguel de la Madrid. Este factor hizo pensar que el senador navegaría en aguas tranquilas. Sin embargo, la intervención del jerarca obrero Fidel Velázquez inclinó el fiel de la balanza hacia su pupilo. La poderosa central de trabajadores exigió la tradicional cuota sectorial con que el viejo régimen repartía los cargos públicos en aquellos tiempos de monopolio partidista.

b) La imposición colosista (1991). Como en las mejores familias, la revolución institucionalizada fue testigo de las primeras rebeliones de los hijos contra sus padres. Tres años antes Rosa María Martínez Denegri abandonó la casa paterna para encontrar un nuevo hogar político en las fuerzas opositoras. Este importante acontecimiento antecedió el escenario en vísperas del proceso interno de aquel año.

Al tiempo que la oposición se nutría de ex priístas, en el seno del Revolucionario Institucional la cercanía de la competencia electoral estimulaba los apetitos del poder. Sobre el ruedo saltó, abriéndose paso entre los demás aspirantes, el nombre de Carlos Sales Gutiérrez, funcionario con una gran influencia dentro la administración pública federal en razón de sus vínculos con Manuel Camacho Solís, quien a su vez una larga amistad lo unía con el Presidente de México, Carlos Salinas de Gortari. Ni siquiera las agresiones en su contra cuestionando su residencia fuera de Campeche parecían desviar la dirección de los vientos que soplaban a su favor.

Muy pronto, los movimientos desarrollados en el centro nacional despojaron de su aureola de santidad al principal aspirante. En aras de dejar el campo abierto a su futuro heredero en la Presidencia de la República, Salinas de Gortari fue cediendo el terreno político a Luis Donaldo Colosio Murrieta en detrimento de Camacho Solís. Este cambio modificó considerablemente el curso de las cosas. Como dirigente priísta, Colosio Murrieta emprendió una cruzada buscando su consolidación y metió las manos en el proceso interno de Campeche. Sorpresivamente la candidatura desembocó en su amigo Jorge Salomón Azar García, quien ocupaba una delegación federal en Chiapas.

c) La imposición zedillista (1997). A pesar de las conquistas ciudadanas en diferentes entidades del país, en nuestras fronteras la clase política oficial seguía subordinado a los designios presidenciales, amén del sentimiento de malestar de la población contra el Gobierno del Estado. Una protagonista clave abordó el barco en medio de este escenario adverso: Layda Elena Sansores Sanromán.

La senadora Sansores Sanromán ya había despertado las simpatías populares, sin embargo, su negativa a las privatizaciones y el aumento de los precios la alejaron de la venia del Presidente de la República, Ernesto Zedillo. En ese instante, la familia priísta le dio la espalda, distanciándola aún más de la candidatura. A pesar de sus acciones de rebeldía, los dados ya estaban cargados hacia Carlos Sales Gutiérrez. Ahora que parecía llegar a puerto seguro, la renuncia de la legisladora federal rompió de súbito la calma y tiró por la borda la candidatura de Sales Gutiérrez.

El Partido de la Revolución Democrática abrió sus puertas a la senadora Sansores Sanromán. Su destape como candidata de la oposición encendió los focos de alarma dentro del priísmo nacional en la entidad, que miraba con pasmo la renuncia masiva de sus militantes. Una de las repercusiones de estos hechos fue la determinación de otorgar la candidatura a quien quizá era el priísta más conocido: Antonio González Curi, bajo el consentimiento de las autoridades federales y estatales.

El capítulo siguiente es historia. Vale destacar en esta última sucesión las voces de protesta que se elevaron masivamente en el aire rechazando una imposición más como signo característico de los priístas, dando al traste a las aspiraciones de quien merecía la candidatura.

El factor sorpresa está presente en estas sucesiones de Gobierno y ahora parece que Jorge Luis González Curi repetirá el mismo episodio. A menos que no quieran confiarse en sus laureles, los delegados de la Convención priísta deberán decidir por quien está encabezando la confianza de la población campechana: Fernando Ortega Bernés.

En esta coyuntura política es interesante puntualizar que Convergencia está a la espera de lo que suceda en el PRI. Si la falta de criterios democráticos persiste, entonces estaremos hablando de un nuevo episodio de rompimiento interno y una segura canalización del malestar ciudadano conducido por Convergencia, que quizá pondrá en jaque a la otrora familia feliz priísta.

SEMANA DE ESTRENOS

SEMANA DE ESTRENOS

Para todos aquellos que preguntaban qué había pasado con el blog postmo campechano, la revista y para los nuevos lectores:

Queremos agradecer el apoyo de ustedes a esta nueva etapa del blog de Diálogos Postmodernos ya que aún en fase de prueba la respuesta ha sido muy buena por parte de nuevos y viejos visitantes.

En estas semanas han podido ver textos de entrañables colaboradores clásicos de la revista como Fernando Cab y Edén Romero de Campeche y Cozumel respectivamente, así como un par de muy buenos relatos de Ericel Vázquez desde Oaxaca, quien cerró y abrió el año como colaborador del blog. Bienvenido Eri.

Continuando con los recibimientos, es un gusto anunciarles las siguientes adquisiciones de lujo de este blog:

Se trata en primer lugar de Raymundo Ibáñez, directamente de la ciudad de la ciudad de los camotes, Puebla. Ray ya había colaborado anteriormente con Diálogos postmodernos cuando un artículo suyo abrió la edición 9 de la revista y ahora podremos leerlo mucho más seguido en este espacio. Quienes no habían tenido oportunidad de checarse los textos de Ray esta es una buena oportunidad para hacerlo. Muy recomendable.

Para los adictos a la música (¡ya nos habíamos tardado!) La sección Adicción sonora arranca con la columna de Julio César Vásquez. Análisis, tops personales y recomendaciones de un verdadero melómano radicado en Tlaxcala.

Por su parte, también de Puebla se integra por fin al equipo postmoderno Ángel de Dios Ríos. Tenía rato que andábamos tras de él. Desde su lente, Ángel reflexiona de las calamidades, satisfacciones y sinsabores de la vida cotidiana con un estilo que puede tener todo menos solemnidad.

Si te parece poco, continúa la serie "Juguemos a engañar" por el orgullosamente campechano Fernando Cab (JFCab), con un análisis de cerca sobre la selección del candidato a gobernador de Campeche que representará al partido más antidemocrático de México en las próximas elecciones. 

Esto es sólo un adelanto de lo que viene. Y bueno ya arrancamos.

Bienvenidos a la era de la postmofobia.

"Y tanto le temés... que al fin sucede" (G.C.).

SUR O NO SUR...ESTE

SUR O NO SUR...ESTE

Me embarqué a un lugar inexplorado por mí el día en que me decidí a poner tierra de por medio entre los recuerdos y el tan buscado olvido, que no es otra cosa más que un recuerdo sin dolor. Aquí empieza esta crónica de mi andar por la Península de Yucatán, el tan ansiado viaje con mochila al hombro buscando ciudades y una playa ajena a cualquier cosa que conozca.

 

De Oaxaca para el Sureste no veo otra cosa que no sea selva, palmeras y trópico, todo aquello que divisan las fantasías cuando sólo se sabe de oídas lo que hay en un lugar o situación que no se ha experimentado. Durante el camino a Villahermosa escuché "Chan Chan" (creyéndome lo más cerca de Cuba) y me tomé un café a las 4 de la mañana a la orilla de la carretera donde sólo la Luna iluminaba un momento de inexplicable calma ante la tormenta de días pasados. Ya al amanecer, ver el Río Coatzacoalcos era una buena señal que ya estaba en otra latitud, muy diferente a las que he vivido.

 

Villahermosa fue el paso para ir directo a Ciudad del Carmen, lugar que quería conocer por el puente sobre el mar, pareciéndome algo digno de ver. El encuentro con el mar, para muchos, y en este caso para mí, podría ser un encuentro inconsciente con un lugar perdido, bienamado, poco ortodoxo pero usual en nuestras fantasías, el romper de las olas y su sonido atrayendo como por gravedad el ícono de la fuerza e inmensidad del mar y su relación con nosotros, probablemente identificándonos con la majestuosidad de la naturaleza, así como en un momento en la niñez nos identificamos con la omnipotencia del padre, esto es estructurante para la personalidad.

 

Ver agua por todos lados, la puerta de entrada para una ciudad que en definitiva sí es muy diferente a lo que me hubiera imaginado, una parte bastante atractiva comercialmente hablando y la otra mucho más pintoresca de pueblo de mar. Le decía a Fernando -al llegar a casa de sus abuelos- que estar ahí me traía a la mente recuerdos salidos del inconsciente colectivo, puesto que también en la infancia tuve visitas a casas parecidas en donde el calor tropical le pone una esencia a la arquitectura, al color y a la sensación de hogar. Comimos demasiado: mariscos y un bistec hecho en casa que me hizo alegrarme por estar en aquel lugar.

        

La Isla fue un buen punto para descansar del largo viaje desde Oaxaca, para probar algo de su comida y emprender el camino a otros cinco lugares más. Así, a medianoche, salí con dirección a Mérida con solamente un mapa como guía y unas muy buenas referencias del lugar.

 

Llegando a la capital de Yucatán saqué el mapa, me orienté y salí con dirección al centro, fue bastante fácil y cerca; antes de llegar al zócalo llegué a un hotel, el cual me pareció una buena opción, una casa colonial y un cuarto sin televisión. Yo, siendo esclavo de la televisión, me pareció una buena oportunidad para despabilarme de la información y de la enajenación que me produce tan ameno aparato, sobre todo porque podía usar mis pensamientos como filosofía y verdaderamente descansar, realmente, ¿a quién le importa un cuarto con televisión cuando se va a estar con la ciudad?

 

¿Qué hace alguien con un día para visitar Mérida? Gustándome la arquitectura, los espacios abiertos con vegetación, los lugares coloniales históricos, los viajes largos, las caminatas en calles inexploradas y un buen lugar para tomar el café... recorrí el zócalo, calles aledañas y un viaje en ‘turibús’; me alcanzó para ir a Progreso, regresar, comer, caminar por el Paseo Montejo y sentarme en dos cafés. Mis versos parecían sólo esperar el atardecer, había partido con la idea de una línea para un poema: "te encontré en la deserción de mis ganas de pensarte..." y así, pude completarlo al compás de la trova, de los gritos del fútbol ("goles suenan a la distancia" como dice Soda Stereo) y con la vivaz huida del humo del cigarro. Acabé ese poema con el mensaje siguiente: "Y no son los ayeres, sino la sobria resignación de tu ausencia lo que me hace derrochar líneas por lo irreversible".

 

Zarpé muy temprano hacia Chichén Itzá con la convicción de seguir llenando mis arcas de sitios arqueológicos, y que mejor que una de las maravillas del mundo moderno. Ahí fue la primera de dos ocasiones que quise estar acompañado, las placas tomadas ese día reflejan la unicidad de mi ser. Fue una experiencia de lo más interesante y agotadora, sin guía y sin libro. El calor de esos días de abril era demasiado, es entonces cuando más se valora un árbol y su sombra; fue un esfuerzo físico que después de caminar otro kilómetro hacia Pisté me dejó hecho jirones, y más porque tuve que regresar a Chichén a tomar el autobús a Tulúm; otro hito del viaje, el caminar por la carretera con selva y sol me hizo sentir como el Lawrence de Arabia, esa sensación que todos podemos vivir un día en la vida.

 

Salí directo a Tulúm con ganas de ver el paisaje que en muchas ocasiones descansa la mirada, y ahí fue donde me surgió la duda inútil acerca de la diferencia entre una palma y una palmera, lo mejor de estas preguntas absurdas es que pensando nada o describiendo el paisaje salen grandes ideas, vastas reflexiones que tienen mayor impacto en uno mismo, y son esos momentos en que algo en nosotros cambia. Cuando llegué a Tulúm me sentía como un perro recién llegado a su nueva casa, pero sabiendo que no es su casa, tal vez me faltó olfatear, orinar un árbol y estar hiperactivo. Vi frustrada mi idea de dormir en hamaca junto a la playa por el miedo a no saber nada acerca del lugar además que oscurecía prontamente, así que pernocté en un hotel constituido en buena parte por madera, tuve una gran habitación, con terraza y vista a la calle, ahí fue la segunda vez que quise estar con alguien, a la luz de la vela y con vino tinto. Tuve a bien a caminar por la población, tomarme un par de cervezas y regresar a escribir mi segundo poema del viaje, cuya línea inicial reza al son de "eres la única noción de poesía que tiene la pluma del escritor".

 

Muy temprano salí a la zona arqueológica, fiel a mi postura de viaje, con mochila y a pie. Tulúm es un lugar al que la playa y la selva dan autenticidad; sus edificaciones no son majestuosas, pero el recorrido vale la pena; bajar a la playa y tomarse unos minutos ahí es el mejor descanso para las piernas. El tiempo después de la visita al lugar fue un buen momento para hacer un alto en el camino mental, sentarme a pie de las olas, preguntándome por el sentido de ese momento, como siempre, nunca hay respuestas concretas, sólo divagué y me encaminé a Cancún.

 

Un giro a mi estado emocional fue encontrarme con la práctica del Atlante y una foto con mi ídolo, el portero Federico Vilar. Emprendí la visita a la zona hotelera de mejor humor y en compañía de una amiga, mi guía por ese destino turístico. Y de repente estaba en otro México, no el que yo conocía; la primera visita a Cancún para cada persona por lógica será diferente, y en esa diferencia me encontré con lo que esperaba pero aún sorprendente. Ahí concreté la idea de que la Península de Yucatán es muy diferente a lo que he vivido en el Centro del país, incluido el respeto por los peatones y cierta organización que sólo puedo describir en mi cerebro, pero no bajar en palabras, es como el sueño que no puedes contar pero sabes que soñaste. Recorrí las plazas, me tomé foto en los lugares obligados, vi a mujeres impresionantes, pero al final acabamos tomando cerveza en un barcito de trova en la ciudad: el otro Cancún, mucho más afín a nuestro México y por supuesto, más afín a mí y a mi viaje. A medianoche salí a la última ciudad del tour, Campeche.

 

Dormí todo el camino, cabe decirlo puesto que al final de ese día ya hablaba por automático, y no podía permanecer despierto y mucho menos lúcido. Me recibió una vez más Fernando, quien muchas veces me había platicado sus anécdotas de esa ciudad estando nosotros en Puebla, así procedí a conocer el lugar de una manera más ordenada, y con guía. Estuvimos en Edzná cuando el sol y el calor estaban al máximo, y por lo tanto parece que eso me dio más energía para subir la pirámide principal y otras más, hasta aquella que aún no descubren del todo y que es más que nada un cerro. Mas tarde, la puesta de sol en el malecón me hizo interpretar a mi cuenta el "Lago en el cielo", de Cerati.

 

Las últimas entradas de un Piratas-Leones, comida y visita a lugares representativos de Campeche, como son los fuertes, cerraron el viaje más largo de mi vida. La mala memoria que siempre me aqueja me hace olvidarme de los nombres concretos, pero los olores, sabores y cuadros mentales son suficientes; a ese punto del viaje ya sólo disfrutaba del momento, los pensamientos iniciales se fueron esfumando y tomando parte de mi cansancio. Las dos puertas de la ciudad amurallada dispusieron la conclusión de la representación de una obra que contaba los alcances de una mirada lejana, que sólo veía en todas las cosas el inicio y el fin de punta a punta. Y así, acabó; del regreso nada más reflexiones, ganas de volver, el transcurrir del reloj de arena del amor perdido, y memoria.

 

 

"De aquel amor de música ligera 

nada nos libra, nada más queda"

 

EL "OTRO" DON PERRO

EL "OTRO" DON PERRO

 

YO QUIERO A PUYUL

YO QUIERO A PUYUL

YO QUIERO AL MALIX

YO QUIERO AL MALIX

La comunidad postmofóbica felicita al lic. Don Perro por su precandidatura por el PIPI a la gubernatura de CAN-peche.(Partido Insurgente Perruno Incorporado)

Vota canino.

Para más información, visita su página oficial:
 
(la terminación “org.mlx” es para organizaciones malixes).

JUGUEMOS A ENGAÑAR

JUGUEMOS A ENGAÑAR

El suspenso sigue estando en el aire

Fernando Cab Pérez

 

El escenario.

 

 Luego de varios meses de polémicos rumores, el Partido Revolucionario Institucional respondió a una de las preguntas básicas que le hacía la opinión pública campechana. ¿Qué método elegirá para la selección de su candidato a la Gubernatura? La respuesta fue categórica: Convención de Delegados; de esta manera disipó la estela de dudas sembradas en torno al tema. Sin pensarlo dos veces, los miembros del Consejo Político de la institución partidista sufragaron por aquella vía.

 

Apenas se dio a conocer el método de Convención de Delegados, los priístas desataron, en un tiempo más veloz que un rayo, una tempestad de inquietudes. En medio de muchos cuestionamientos sobresalen los siguientes: ¿Habrá línea a favor de uno de los aspirantes en particular? ¿Los dados están cargados para beneficiar a un pequeño grupo de intereses personales? ¿Los delegados se inclinarán por la mejor opción o venderán sus conciencias inclinándose por quien tiene escasas posibilidades? En definitiva, esta copiosa marea de especulaciones provoca que los ciudadanos sigan respirando la misma atmósfera de interrogantes.

 

¿Un pasado más presente que nunca?

 

El clima de desconfianza latente en la sociedad campechana se justifica en razón de la lectura histórica. Esta nos enseña que el método de Convención de Delegados cierra las puertas a la democracia. En este sentido es justificable la crítica de numerosos campechanos, incluyendo a un considerable segmento de priístas, alrededor de la legitimidad de quien triunfe en la misma, porque se deja en manos de una minoría la decisión de nombrar al candidato priísta a la Gubernatura.      

 El recuerdo está reciente: las anteriores convenciones de delegados fueron rituales en las cuales la maquinaria de manipulación partidaria hacía gala de sus instrumentos de movilización masiva para legalizar una decisión previamente tomada desde la cúpula. Se trataba de ceremonias solemnes que servían para exhibir las mejores virtudes de los candidatos envueltos en una aureola de santidad. Visto desde este ángulo se explica la incredulidad de una parte de la población campechana, que aun observa con suspicacia el proceso de selección interna. Por estas experiencias del pasado inmediato es que la ciudadanía campechana lleva impresa la huella de la desconfianza.

 La noticia de que en la próxima Convención de Delegados saldrá el futuro candidato a la Gubernatura no causó sorpresa a ese grueso de los campechanos, quienes difunden a los cuatro vientos la construcción de un proceso de nula transparencia. "Los delegados ya están maiceados", se escucha a los incrédulos decir al unísono. La expresión se refuerza si tomamos en cuenta que vivimos en un país en donde la simulación y la mentira de la clase política encuentran su paraíso terrenal.

Al engaño público debemos añadir una característica más: las estructuras priístas de control de la población mediante un sistema corporativo que se conservan íntegros en cada rincón del país. Este elemento, que los gobiernos panistas conservaron, es una norma vigente en aquellas entidades de signo priísta. Las corporaciones de este organismo partidista siguen funcionando como brazos de apoyo y aumenta la sospecha de que el partido oficial se nutrirá de estas para conseguir sus fines políticos y electorales.

En estos términos, la interpretación de un sector de la población es la de la existencia de un pasado priísta antidemocrático que se niega a morir a través de sus viejas prácticas y añejas estructuras sobrevivientes en el presente. De allí que la falta de confianza sea la regla dominante en vísperas de la Convención de Delegados, a pesar de la aparente jactancia de toda la familia priísta que, asegura, el método elegido es la correcta porque garantiza la unidad y la democracia internas.

 

 

Continúan los pronósticos.

 

 La constante intervención del estado en la pasada realidad política e inmediata contradice los discursos y los puntos de vista de los defensores de la dinámica oficial e impulsa que los críticos del sistema coloquen el debate sobre la mesa.

Con el método de consulta a las bases dominaba el criterio de que Fernando Ortega Bernés ganaría con un contundente margen; ahora, revertida la situación con el método de Convención de Delegados, circulan los rumores de la injerencia de un pequeño grupo de poderosos para favorecer a su candidato, es decir, Jorge Luis González Curi.

 El presagio de tormenta similar al de 1997 que anunciaron los analistas políticos no termina de concretarse. El estado del tiempo permanece inalterable con un cielo despejado rebosante de camaradería. Los priístas siguen actuando como una verdadera familia feliz y la sonrisa de los aspirantes en ningún momento se desdibuja. Sin embargo, los detractores son obstinados en sus pronósticos. Consideran que estas muestras de unidad son pasajeras y le apuestan a una ruptura interna.

¿Obtendrá la victoria el precandidato menos popular mediante la compra de delegados? En consecuencia, ¿se repetirá la misma historia de imposición? ¿La rebeldía del aspirante inconforme con esta situación provocará un rompimiento interno que lastimará a la familia tricolor, mientras que aquel, preso del malestar, aceptará la postulación de una fuerza partidista opositora?

 

Aunque también se oyen voces que no descartan un escenario de relativa calma política. Para esta segunda interpretación, los protagonistas de esta historia negociarán sus diferencias bajo la mesa, al grado de afirmar que en estos precisos instantes ya se han repartido las tajadas del pastel que les tocará en la siguiente administración. Está visión pone de relieve un panorama distinto al primero, dejando intocables el orden de cosas establecido.

 

Si este último comentario se cumple, entonces se reafirmará lo mencionado líneas arriba: la Convención de Delegados será la misma gata revolcada de años anteriores, es decir, la transformación de un candidato en el santo de las devociones de un pueblo que no conoce otra manera de regirse que el paternalismo de la clase política oficial.

El suspenso sigue estando en el aire. Los asuntos de la vida pública en ocasiones dan giros sorpresivos, pero muchos quisieran mantener su optimismo otorgándole el beneficio de la duda al priísmo campechano. Permanecen a la expectativa, dejando que esta trama siga su derrotero natural hasta alcanzar el día de la Convención.

No olvidemos que hace unas décadas atrás el PRI era una fuerza arrolladora en las urnas, ahora con el crecimiento del espectro partidista sus márgenes se redujeron considerablemente. Quizás afuera de la casa priísta existan partidos políticos esperando a algún resentido y bajo esta circunstancia arrastrar tras de él a un vasto número de militantes.

 

Según una encuesta el PRI todavía goza de un prestigio importante en la población. Los más razonables insisten en que los dirigentes no deben permitir que una locura les arruine la fiesta; hacer conciencia para no hundirse en terrenos pantanosos. Un grupo de ciudadanos, inclusive priístas, abogan para que la lógica se imponga al absurdo. Hacer caso omiso a los poderosos intereses de la familia feliz y consultar lo que la población desea es el sendero para obtener una victoria legítima.  

Exorcismo del Edén

Exorcismo del Edén

NOSTALGIA POSTMODERNA.

 

Quizá fue la necesidad de expresar mi sentir o mi ideal lo que me llevó a formar parte de Diálogos. Confieso que al principio, el temor de encontrarme con esa clase de tipos que se la viven en las bibliotecas o de los que se las pasan en los cafés leyendo libros profundos para ser sabios y doctos; fue tal vez ese el motivo más poderoso para posponer una y otra vez mi primer encuentro con aquellos tipos; y es que ¿Quién no pensaría lo mismo si al primer contacto electrónico lo citan a uno en una biblioteca infantil? No sé si Mauricio era el encargado de reclutar gente, pero terminé por asistir a una de sus reuniones, quizá por su insistencia o por mera curiosidad. Así de inseguro fue el inicio de mi participación en Diálogos Postmodernos.

 

La bienvenida fue lo bastante cálida como para no salir huyendo después de ese primer encuentro, yo hasta ese momento no lo sabía, pero el hecho de conocer a esas 5 personas iban a traer a mi vida una serie de cambios literarios, conceptúales, idealistas y porque no decirlo, emocionales también. Tengo muy poco que decir de Manuel Tuz y Eduardo Kau, pues a mi llegada al grupo fueron solo un par de ocasiones que pudimos compartir nuestras ideas. No fueron los primeros en emigrar, pues de todos los colaboradores que aparecían en el Directorio del Número 2 de la Revista (Clara Valderrama, Ismael Balán, Juan Gamboa y el mismo Fernando Manzanilla), solo ellos (Eduardo, Mauricio, Héctor, Manuel y Kau) estaban ahí siempre que se les necesitaba y siempre que fue necesario. Al final de esta etapa de acoplamiento sucedió lo que después confirmé con otros integrantes (incluyéndome a mí) abandonamos el barco cuando apenas comenzaba a navegar por este fascinante mundo de letras.

 

Así es que para la publicación del número 3 de la revista físicamente quedamos solamente: Eduardo, Mauricio, Héctor, Yo y Gabby; que a pesar de no verla tan seguido en las juntas, Eduardo siempre tenía para ella alguna actividad dentro del grupo; Gabby fue algo así como el pilar de la cordura que sostenía todas nuestras locuras. Y digo locuras porque eso parecían ser nuestros sueños y es que quizás muchos no lo saben pero publicar una Revista Cultural (sobre todo aquí en la tierra de nunca jamás pasa nada) es una labor que se debate entre la fantasía y la irrealidad. La verdad que para esos primeros números fue muy necesaria la terquedad de Héctor, la seriedad de Mauricio, las buenas relaciones del Poeta, la entereza de Gabby y sobre todo el apoyo de los articulistas que siempre creyeron y confiaron en este movimiento, gracias a ellos, más que a la propia dirección fue lo que mantuvo a Diálogos Postmodernos vigente varios años como un (o único) espacio juvenil de expresión artística y literaria.

 

Al final, aún con el crecimiento de grupo a movimiento cultural, nuestro peor enemigo: el Tiempo, ganó la batalla. La integración de excelentes amigos y literatos, fotógrafos, dibujantes, etc; como Juan Manuel, Pedro Ramírez, Will, Juan Pablo, Fernando y Antonio Cab, Dan Moreno, Mizraím Romero, el regreso (físico) de Fernando Manzanilla, las mismísimas Potrancas (Gabby, Karen, Ceci y Dinorah) vinieron a darle nuevos brío y mayor empuje al movimiento. Pero tristemente nos pegó la realidad y muchos nos fuimos del modo en que llegamos…pero no podemos ni deben juzgarnos por esos abandonos, lo que pasa es que la vida llega a un momento en que se tiene que decidir si sigues tu sueño y tu ideal…o te entregas a la realidad; estoy seguro que los que nos fuimos egoísta o acertadamente quizá fue porque optamos por la segunda opción.

 

Algunos nos resistimos un poco de dejar en el olvido algo que con mucho esfuerzo habíamos logrado construir en Diálogos y es así como desde el exilio, Mauricio, Pedro, Dinorah, Dan y un servidor seguimos colaborando de una u otra forma con el Grupo. Yo no sé los demás, pero la vida fuera del grupo a mí me fue envolviendo poco a poco hasta que la última llama Posmoderna se apagó.

 

Sé que tal vez no fui una pieza clave, ni el más participativo del grupo, ni mucho menos el mejor articulista, pero lo que ahí en las revistas plasmaron mis letras, no fue otra cosa más que mis ideas y sentimientos, letras que nacieron de la razón y del corazón. Es por todo lo vivido, lo disfrutado y lo luchado en Diálogos y por Diálogos que hoy me atrevo a confirmar sin temor a equivocarme, que el haber emprendido este viaje Posmoderno me dejó muy en claro dos cosas: a luchar por no callar lo que queremos dar a conocer y la más importante es que aquí dentro encontré no solo compañeros de letras, sino excelentes  amigos…la verdad que personas de la talla de ustedes no creo poder encontrar nuevamente.

 

 

Edén Romero.

Algún lugar del mundo…jeje.